Fuentes
De dónde salen los datos: registros de la SEGOB, Google Maps y trabajo de campo
Los datos de este sitio vienen de cuatro sitios distintos: los documentos públicos de la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación, las fichas de Google de cada establecimiento, el material que publican los propios operadores y la prensa local. Cuando dos de ellas se contradicen, se publican las dos. Cuando ninguna contesta, la página dice «no se publica». Consulta de esta ronda: 10 de septiembre de 2026.
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1. Los documentos de la SEGOB
La base legal es más vieja de lo que casi nadie imagina. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó el 31 de diciembre de 1947 y su página de proceso legislativo en la Cámara de Diputados sigue diciendo, en el apartado de reformas, dos palabras: «sin reforma». Lo que cambia es el reglamento, no la ley. Y un detalle que explica varias rarezas del giro: en el derecho mexicano la palabra «casino» no existe. Para la autoridad, estas salas son «salas de sorteos de números o símbolos» con «centro de apuestas remotas».
De la Dirección General de Juegos y Sorteos usamos tres documentos, todos públicos:
- El desglose por entidad federativa. En el país hay 39 permisionarias, 73 permisos, 396 casinos abiertos y 40 suspendidos; a Quintana Roo le corresponden 14, contra 6 de Yucatán, 4 de Campeche y 46 de Baja California, que encabeza la lista.
- El listado de establecimientos autorizados de octubre de 2025. Es el documento que sostiene el caso más discutido del estado: incluye con nombre propio a la sala de un hotel de la Zona Hotelera que Google marca como cerrada. De ahí sale la etiqueta de estado por confirmar en esa ficha.
- El registro de páginas autorizadas. En la edición de agosto de 2026 aparecen 136 dominios: 83 operando, una decena suspendida por la propia autoridad y el resto sin operaciones o en baja temporal.
2. Las fichas de Google
Son la fuente más rica y la más malinterpretada. De cada establecimiento se toman dirección, coordenadas, teléfono, sitio, categorías, horario declarado, calificación con su reparto de estrellas, fotos, atributos —estacionamiento, acomodador, accesibilidad, formas de pago, espectáculos— y los temas que Google resume de las reseñas.
Lo que Google no entrega, en ningún campo, es cuántas máquinas hay adentro; por eso ese número no aparece aquí. Tampoco superficie, aforo, apuesta mínima ni reglamento interno. Y hay dos trampas: los temas de reseñas cambian según el idioma en que se consulten, y los registros de listados a veces llevan dos años sin actualizarse. Cómo se resuelve cada una, en cómo verificamos.
3. Lo que publican los propios establecimientos
Sitios, Facebook, Instagram, respuestas de la administración en portales de viajes y comunicados de sus proveedores. Es la única fuente para cierto dato —el piso exacto, la hora en que empieza el bingo, el nombre de un restaurante interior, las reglas de un programa de lealtad— y la peor para todo lo demás, porque está escrita para vender.
La regla es simple: se cita lo que solo ellos pueden saber y se descarta lo medible por fuera. Un comunicado de un fabricante de máquinas de abril de 2025 sirve para decir qué modelos entraron a una sala del Centro; no para decir cuántas, porque el comunicado no lo dice.
4. La prensa local
Es la que aporta las fechas, y las fechas son la mitad de este sitio: la clausura de febrero de 2018 en la sala de un hotel del kilómetro 16.5, la reapertura de febrero de 2026 tras la remodelación en Plaza Las Américas, la apertura en diciembre de 2025 del casino del complejo de Puerto Morelos, la suspensión de una sala de Playa del Carmen por operar después de la una de la mañana y la apertura, en marzo de 2020, de la única sala de la Zona Hotelera.
Las cifras de búsqueda, y para qué sirven
Cuando una página dice cuántas búsquedas mensuales recibe un nombre, el número viene del planificador de anuncios de Google para México en español, y sirve para decidir qué se escribe, no para describir la sala. Que un establecimiento con siete reseñas reciba cientos de búsquedas al mes no lo hace bueno ni grande: lo hace un hueco de información.
La ciudad y el transporte: la parte más frágil
Aquí las fuentes son municipales y de los operadores de transporte, y se contradicen entre sí más que en ningún otro tema. El camión urbano cuesta entre 10 y 12 pesos y el aumento anunciado quedó congelado; el sistema nuevo arrancó el 2 de septiembre de 2026 y su tarifa base no se ha anunciado; y el taxi de Cancún cobra por 53 zonas, sin taxímetro y sin tabla oficial publicada. Por eso la página de taxis da órdenes de magnitud y advertencias, no precios cerrados.
En qué orden se resuelven los conflictos
- Documento oficial, cuando existe y está vigente.
- Publicación del propio operador sobre un hecho que solo él conoce.
- Ficha viva de Google, que es la que el negocio mantiene.
- Prensa local con fecha y firma.
- Reseñas de visitantes, siempre citadas como opiniones y con su fecha.
- Directorios y guías de terceros: se usan para orientar la búsqueda, nunca como prueba.
Y cuando dos escalones altos se contradicen —un documento oficial contra una ficha viva— no gana ninguno: se publican los dos. Es el caso de la sala del hotel del kilómetro 16.5 y el de la sala de Playacar.
Lo que nunca es fuente
- Las listas de «los mejores casinos de Cancún». Una guía en inglés todavía describe un casino de más de cien mil pies cuadrados y cuatrocientas cincuenta máquinas bajo una marca que ya no existe en ningún registro ni mapa. Cómo se fabrican, en esta página.
- Los agregadores de casinos sin fecha ni firma. Repiten entre sí, y un error copiado cinco veces sigue siendo un error.
- Nuestra propia intuición. Si el dato falta, falta.
Todo lo que se corrigió al confrontar estas fuentes está anotado, con fecha y con lo que decía antes, en el registro de correcciones. Ahí empieza a verse por qué el tercer casino de Chetumal no aparecía en ninguna lista: ninguna de las cuatro familias de fuentes lo mencionaba, salvo el directorio de la plaza que lo aloja.
Preguntas frecuentes
¿La SEGOB publica una lista de los casinos de Cancún?
No una vigente. Publica cuántos casinos hay por estado —catorce en Quintana Roo— y publicó un listado de establecimientos autorizados en octubre de 2025, pero la sección de establecimientos de su portal lleva meses reemplazada por una imagen de «actualizando». Por eso este sitio nunca afirma que una sala concreta tenga permiso vigente.
¿Por qué no dicen cuántas máquinas tiene cada casino?
Porque no hay de dónde sacarlo. Google no entrega ese campo para ningún establecimiento, ninguna sala del estado lo publica y las pocas cifras que circulan vienen de un catálogo anterior a una remodelación, de un comunicado que dice «hasta» y de la estimación a ojo de un visitante.
¿Las reseñas de Google cuentan como fuente?
Sí, pero como opiniones fechadas y nunca solas. Sirven para lo que los establecimientos no publican —si hay mesas abiertas, si dan bebidas, cómo es el registro en la puerta— y se citan diciendo cuándo se escribieron y cuántas coinciden.
¿De dónde salen los precios de transporte que aparecen en el sitio?
De fuentes municipales y de los propios operadores, con sus contradicciones a la vista. El taxi de Cancún no tiene taxímetro y su tabla de 53 zonas no está publicada, así que se dan órdenes de magnitud, no tarifas cerradas.